Cuatro músicos interpretan en directo las melodías creadas para el espectáculo, que puntúan cada gesto y marcan el ritmo de la acción. La música es protagonista y, a través de ella, se cuentan historias relacionadas con esta fábrica.

La música de LURRAK  se interpreta mediante instrumentos musicales euskaldunes, reconocidos internacionalmente por su singularidad.

TXALAPARTA

Este instrumento de percusión se tocaba en una pequeña parte del País Vasco y su utilización está ligada a la elaboración de la sidra. Después de machacar la manzana, se cenaba y, al final, la gente de los alrededores se acercaba a la fiesta cuando escuchaba el instrumento.

También se tocaba en otra celebración: la boda, el mismo día o días antes.

Donde se escuchaba la txalaparta había una fiesta, se utilizaba para divertir a la gente y para hacer música festiva y juegos de improvisación rítmica. Se oía en un radio de 5 km. y todo el que vivía en la zona acudía a la fiesta.

TRIKITIXA

Acordeón diatónico que se toca desde 1889 cuando, en manos de trabajadores italianos del Piamonte, llegados para construir un ferrocarril, se adoptó este instrumento en Euskadi.

Por su fácil transporte y versatilidad cromática se hizo indispensable en las romerías populares celebradas en torno a las ermitas, convirtiéndose en seña de identidad musical vasca.

ALBOKA

El nombre original viene del árabe “al-buk”. Se tocaba antiguamente en África, Asia y Europa, pero actualmente sólo se utiliza habitualmente en el País Vasco.

Es un instrumento aerófono compuesto por uno o dos cuernos unidos por un tubo de madera. El sonido es ininterrumpido porque se utiliza la respiración circular (técnica que permite respirar sin dejar de tocar). La alboka era también habitual en las fiestas de los pueblos y rivalizaba con otros instrumentos como la trikitixa.

Todos estos instrumentos se mezclan con el ukelele, la flauta, la armónica, la gaita… El resultado es una música festiva que llega a provocar el acompañamiento, a compás, del público.